Aranda despierta bajas pasiones

Vicente Aranda tiene 82 años y está de vuelta de todo. Ni se inmuta ante los pateos con los que su última película ha sido acogida en Valladolid. Cuando una periodista le acusa de haber rodado un filme misógino -«su personaje femenino son dos tetas y una vagina»- sonríe y se remite a Stevenson y Freud. A este veterano analista de la pasión amorosa y sus devastadoras consecuencias siempre le ha gustado provocar. Y Luna caliente no iba a ser la excepción de una filmografía cuyos últimos títulos se encuentran a años de luz de Amantes , El Lute o Tiempo de silencio .