Juan Bonilla, humor y literatura

LA metaliteratura devuelve a la literatura a la vida, la reubica en la realidad, la saca de sí misma. Se suele pensar lo contrario porque el término es inconsolablemente pedante y a menudo se identifica con la crítica literaria más académica, más tediosa y más rancia. Si se habla de metaliteratura, en lo primero que se piensa es un análisis profesoral propio de ratas de biblioteca que son inmensamente felices sumergiéndose en un texto para despiezar su sintaxis, su fonética, sus figuras y sus tropos, pero ha sido Juan Bonilla quien nos ha recordado estos días y con motivo de este libro que la metaliteratura nos proporciona posibilidades más emocionantes empezando por el significado literal de la propia expresión: «más allá de la literatura». Admitiendo como un convencionalismo (o como una imagen, una alegoría, o sea una licencia literaria) que la literatura y la vida son cosas distintas, si la primera de ellas es buena literatura, si lo es literatura de veras, proviene de esa vida de la que debe distanciarse supuestamente. Y pensar sobre ella, ir más lejos de ella, es por lo tanto volver a la existencia misma, poner la literatura en su sitio y comenzar a vivir.