Quien parte y reparte...

En los tiempos que corren, ya cuesta afrontar los pagos de la comunidad de vecinos, como para tener que hacer frente a una derrama, un gasto extraordinario que descuadra el presupuesto más ajustado y estricto. Si encima, el dinero recolectado generalmente con gran dificultad desaparece como por arte de magia, ya es el colmo.